
14 de agosto del 2008, día de sol con lluvia o de lluvia con sol, todo depende de que humor tenga hoy la vida; en la plaza de la cultura una madre da de comer a su hijo, su hijo a la vez alimenta a las palomas; las palomas pican el piso, están cansadas del maíz y de las palomitas, no hay de otra la consigna es comer o morir; no muy lejos de allí Cirilo Ilusionismo elige cuidadosamente su ropa.
Cirilo sabe que cada uno de los detalles que pesan sobre su vida, aun sus sueños por las noches, aun sus sueños a ojos abiertos en el día, cuentan en esa, a juicio propio, hermosa maqueta cotidiana, y para él mismo, etérea. ¿Sabes algo Cirilo? - se dijo frente al espejo- sos único, no cambiès. Estaba seguro que de sus pantalones grises y almidonados nadie se reiría y que las rayas negras de su camisa blanca y los cuadros blancos de su corbata roja, formaban un equilibrio perfecto con sus medias azules y su saco gris: nada muy chispeante, nada muy oscuro, sus sentimientos era perfectos en el anonimato, perfectos en su soledad.
Cirilo mira tras la montura de unos lentes, su reflejo en los zapatos – quizá muy limpios-pensó, pero no le importa, sabe que estas claridades son efímeras, si lo quisiera intentar de todos modos o con mucha mas razon, el brillo se iría, hace mucho Cirilo no cree en atardeceres eternos; ya no los recuerda.
Cirilo, hijo mediano de una familia de siete, vive en una pequeña casita, que recuerda mas bien la pulcritud de un palacio de cristal, de una casa de espejos, de una gota de agua; ningún rincón de su casa se parecería a aquella en la que creció, donde paso toda su infancia escondido en los rincones, detestando el trato de niño, Cirilo siempre fue muy adulto para su edad, creció tanto que ya no necesitaba jugar, nunca se aprendió las reglas, nunca quiso; tenia las propias, únicas y claras.
Cirilo, hijo mediano de una familia de siete, vive en una pequeña casita, que recuerda mas bien la pulcritud de un palacio de cristal, de una casa de espejos, de una gota de agua; ningún rincón de su casa se parecería a aquella en la que creció, donde paso toda su infancia escondido en los rincones, detestando el trato de niño, Cirilo siempre fue muy adulto para su edad, creció tanto que ya no necesitaba jugar, nunca se aprendió las reglas, nunca quiso; tenia las propias, únicas y claras.
Fue doña Milìca, su mamá y su consejera, el recuerdo más tierno de aquellos días, ella sí lo conocía, ella sí lo comprendía. A diferencia de su padre, al que debía recordar cada vez que se miraba en el espejo, recordaba su piel blanca y cetrina, sus ojos oscuros y fríos, sus dedos delgados nudosos y acusadores, sus pequeñas orejas rojas por la ira, sus labios delgados fruncidos tanto como su seño, su nariz curva, lista para picarle un ojo a cualquiera que lo rete. Tenia Cirilo que conformarse con tener el pelo de su madre, pelo rizo, cambiante, voluble, impredecible; a pesar de ser el pelo de su madre, insoportable, era además Cirilo el dueño de una pequeña colección de pringuitos de pintura, de lunares en la cara, sonríe al mirarlos, se detiene debe volver al trabajo…
…Mientras tanto en el parque central de San José, una monja contempla la iglesia, se compara con ella, espera a su esposo; no muy lejos de allí en un barrio capitalino una niña vive los tres minutos mas largos de su vida, las campanas de una iglesia de pueblo repican, acto seguido un alma suspira, un espíritu habla y abandonan juntos un cuerpo…ya no lo necesitan…
… Cirilo llega a su destino, se mira las manos, comprende alguna cosa que había olvidado; mira los rostros confundidos de su publico, sonríe, se debate entre la burla y la ironía, el desprecio o la felicidad, quizás eso es lo de menos, Cirilo simplemente lucha por mantener su hermetismo, es esencial, le permite estar vivo,
Sabe que sus receptores lo ven, lo escuchan, lo respetan, de ninguna manera Cirilo permitiría una perdida de poder, debía colocar candado a todo. Al volver de su “lapsus” se percata de la oscuridad de su mirada, inmediato sonríe, su mirada aun es oscura, entonces vino a su, mente lo que se decía siempre - “las personas conocen al mundo por los ojos, del mismo modo el mundo te llega a conocer”
Y así Cirilo nunca volvió a mirar otros ojos, en ocasiones hasta los suyos daban miedo, no sabremos si fue su infancia o la ausencia de ella, no sabremos si fue su padre o el clima o la vida, no sabremos si fuimos todos los culpables de esta fábrica de CIRILOS…
daf.
…Mientras tanto en el parque central de San José, una monja contempla la iglesia, se compara con ella, espera a su esposo; no muy lejos de allí en un barrio capitalino una niña vive los tres minutos mas largos de su vida, las campanas de una iglesia de pueblo repican, acto seguido un alma suspira, un espíritu habla y abandonan juntos un cuerpo…ya no lo necesitan…
… Cirilo llega a su destino, se mira las manos, comprende alguna cosa que había olvidado; mira los rostros confundidos de su publico, sonríe, se debate entre la burla y la ironía, el desprecio o la felicidad, quizás eso es lo de menos, Cirilo simplemente lucha por mantener su hermetismo, es esencial, le permite estar vivo,
Sabe que sus receptores lo ven, lo escuchan, lo respetan, de ninguna manera Cirilo permitiría una perdida de poder, debía colocar candado a todo. Al volver de su “lapsus” se percata de la oscuridad de su mirada, inmediato sonríe, su mirada aun es oscura, entonces vino a su, mente lo que se decía siempre - “las personas conocen al mundo por los ojos, del mismo modo el mundo te llega a conocer”
Y así Cirilo nunca volvió a mirar otros ojos, en ocasiones hasta los suyos daban miedo, no sabremos si fue su infancia o la ausencia de ella, no sabremos si fue su padre o el clima o la vida, no sabremos si fuimos todos los culpables de esta fábrica de CIRILOS…
daf.