miércoles, 4 de julio de 2012

¡Hey pintor!

Invariablemente, pintor de tardes, de noches raras y burbujeantes, de éste adormecimiento en mis manos, invariablemente, cada vez que me sucede algo memorable, siempre, lo primero que quiero es correr y contarle a ud. 

De modo invariable, cuando le cuento a ud. (pintor) mis historias, ellas son escuchadas por única vez y yo soy vista, realmente vista, por única vez contándolas y mis historias y yo, como un milagro, somos recordadas, realmente recordadas. Como si juntas llegáramos de nuevo a nuestra tierra... Invariablemente ambas, siempre queremos regresar a ud.,  porque no estar allí, es no estar y tampoco ser.




daf.
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