sábado, 19 de junio de 2010

...y cerré mis ojos...



Cerré mis ojos,
que al fin soñaron,
cosas llanas, simples,
hadas habituales.

campanitas de siempre,
polvo mágico hoy ya mío,
sueños pesados,
pero viejos, cotidianos.

Lo rutinario de nunca jamás,
visitando a los niños,
jugando al olvido con los viejos.

Lo fantástico y extraordinario,
siempre con olor a etéreo,
con sabor a eterno.

Cerré mis ojos,
como siempre soñaron,
lo de siempre soñaron;

solamente anoche,
como nunca estos sueños,
como nunca anoche,
a tu nombre invocaron.


daf