"... tu no podías darte cuenta, no podías prestarme más atención que a la cuerda de tu reloj, que en la oscuridad de tu bolsillo va contando pacientemente las horas; que te acompaña a todas partes con sus imperseptibles latidos, semejantes a los del corazòn y al que solo muy de cuando en cuando lanzas una ojeada entre millones de segundos."Carta de una Desconocida, Stefan Zweig.