Lo que
quiero es que encuentres color en mi amistad y que se convierta en guarida tuya
mi risa, mis chistes y ocurrencias. Que cuando pienses en hogar, que cuando
pienses en volver, pienses en mi mano.
Y que te vayas, no importa dónde, a salvar al mundo como quieres, pero que en la
noche antes de dormir, con el suelo de colchón,
una piedra de almohada y el cielo de cobija, la necesidad de estar en
casa te recuerde mi atrevimiento y que me lancé enfrente tuyo y contigo, para no
dejarnos pegados en una esquina.
Que
cuando añores, amigo del alma, en el
lienzo de tu añoranza estén mis mejillas, mis colochos.
No en
toda la semblanza, sólo en las partes más tuyas.
daf.
Imagen: Fito Espinosa