Y Marta de nuevo se desveló en el corredor de su casa bajo la luz del tendido eléctrico que se reflejaba entre las tablas de la madera, con los pies flotando, rozando con la punta de los dedos el polvo del suelo, esperando que llegara el telegrama mientras su pelo era mecido hacia atrás por un viento seductor. Pero como dijo el poeta, no llegó o llegó muy tarde...
daf.
Nota: Siento no haber dado el link de la imagen,
no recuerdo de donde la saqué, ni quien fue el genio que la dibujó.