sábado, 26 de marzo de 2011

Tejiendo de día, destejiendo por las noches




Te juro que no te quiero esperar,
sobre todo te juro que no te estoy esperando,
no podría yo traicionarme de esa manera,
mis tendones no resisten tanta fuerza de gravedad.

Ni aunque el tiempo pase despacio,
ni aunque los movimientos de todas mis cuestiones
caminen lento al lado de tus cuestiones.
Ya sabes, ya te lo dije, no te estoy esperando.

Aunque en ocasiones mis pasos dieran señales de seguirte,
ni aun ese día, no te atrevas a pensar que yo te espero.

Tu regreso no detendrá los giros que yo misma le daré al mundo con mis pies,
si no regresas entonces no me veras mordiendo esta vida como se me antoje.

Para esperarte están, éste cielo, éstas aguas, éstos vientos, no yo.
Si alguna vez regresas y entonces me encuentras sentada por estos lugares nuestros,
leyendo nuestros libros, consumiendo de nuestros pensamientos,
y si mi mano urgiera la tuya y mi oído urgiera tu pecho,
si regresas y me encuentras en este estado, no creas, ni aun por lo que ves, que te estaba esperando.

Antes pues que me partan eternamente tus espacios vacios,
nunca lo hice y no lo volveré a hacer.

daf.

martes, 22 de marzo de 2011

Opuestos


Que fuerte que es la esencia que emana de vos,
de tus ojos de risa ebria,
de tus manos secas, (seguro tocarlas es como tocar la tierra)
de todos aquellos pensamientos que te han de torturar de pasiones por las tardes.

Y yo que no me puedo embriagar con vos,
que me siento en un sillón a evitar esta fuerza magnética,
ya ves, mis ojos se mojan un poco por el esfuerzo,

deliciosa esencia.

Guarda algo de ella para mí,
en tu boca, en tus brazos,
en tu risita de cinismo,
guarda un poco, por favor.

daf.

sábado, 19 de marzo de 2011

domingo, 6 de marzo de 2011

Dulce Hogar




Haberte visto de nuevo, fue como volver a casa después de un largo viaje, y descalzar mis pies a la orilla del corredor y mirar satisfecha mi calle; y dormir en mis cobijas de algodón con aroma a canela.


Haberte visto otra vez, fue como volver a casa y reconocerse en los detalles, en las cortinas, en los cepillos, en el agua.


Más tarde entonces, otra despedida, “hasta luego trotamundos, acá te esperan, tu casa, tus flores, tu cama, tu almohada, tu vida.”


daf.