
Haberte visto de nuevo, fue como volver a casa después de un largo viaje, y descalzar mis pies a la orilla del corredor y mirar satisfecha mi calle; y dormir en mis cobijas de algodón con aroma a canela.
Haberte visto otra vez, fue como volver a casa y reconocerse en los detalles, en las cortinas, en los cepillos, en el agua.
Más tarde entonces, otra despedida, “hasta luego trotamundos, acá te esperan, tu casa, tus flores, tu cama, tu almohada, tu vida.”
daf.
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