martes, 27 de octubre de 2009

Ambos, la misma mañana color celeste humedo, en aquel día parecido al anterior, que se difumino con aquel mes, que a a su vez se camufló con aquellos años, escondidos en aquella epoca, y que se confundieron en aquellas vidas, decidieron sentarce en sus ventanas de marcos antiguos, de pinturas de colores que solo ellos conocen, con formas y texturas inventadas por sus manos; se sentaron y soñaron que no estaban solos en sus ventanas, se sentaron y soñaron con rosas y con risas y con sangre muy espeza, con polvo de hadas, pensaron cosas buenas, se elevaron por los aires, y con piedras en la calle y con flores, vivas o marchitas y soñaron y pensaron mientras seguían una hormiga, desde sus ventanas expectantes, soñando con la vida y con sus lluvias selectivas.

Ambos la misma mañana color celeste humedo, en aquel dìa, de aquel mes, de aquel año, de aquella epoca de aquellas vidas. Ambos soñaron en sus ventanas, en sus ciudades, los dos a la distancia, soñando con los sueños de alguien màs brotando cerca.


daf.