martes, 3 de noviembre de 2009

¿Lo ves? yo también sueño con tus flores.


Habían flores en mis manos,
en una de ellas un ramo enorme,
con flores de todos los colores.

Habían flores en mis manos.

Puestas por un buen postor,
de buena alma,
con corazón claro, translucido,
típico, tranquilo.

Y en la otra mano,
también habían flores,
eran solo tres flores,
eran tuyas esas flores,
con olor a uva aquellas flores.

Tenían el mismo color,
las tres simples y sencillas flores,
y unas ramitas, decorando su decencia,
exaltando su humildad.

Y yo preferí, tus flores,
tus tres flores al bouquet,
porque aquel enorme ramo,
sincero y claro ramo,
nació seco, trizte ramo,
sin raíces, nació del viento.

En cambio, tus flores, tus tres flores,
tenían sabor a fermento,
y un solo color, llano y fuerte,
que tiñe, todo lo tiñe.

Tus flores quemaron mi mano
y se conjugaron conmigo,
tus flores no pretendieron,
tus flores eran muy tuyas.

En tus flores había exactamente lo que veía,
yo ame tus flores.

Que sueño hermoso,
me diste flores.

daf