He debido permitir a las
mariposas mías que revoleteen tranquilas en este estomago ácido, se han
divertido mucho estos días las muy cabronas; durante meses las orugas sufrían metamorfosis en mis
costillas y yo las dejé crecer, pero fue sólo porque pensé, sí, creo que lo pensé, que un día yo iba a tocar mi
costado y que ellas como llegaron se habrían ido, pero qué va, ni ellas se
fueron ni yo revisé y luego me tocó dejarlas ir. No sería un problema si no
estuvieran atadas a mi vientre, pero las ando como cometas aladas por el viento
tuyo… ya no aguanto el dolor de estomago.
daf.
3 comentarios:
sii,si que hago carreras,el 1 de julio hare una seguramente.
te sigo!!^^
Me encanta este estilo, lo que escribís tiene un aire poético y si lo relacionamos con Ana, es increíble! Muchas fuerzas
¿Y qué si duele el estomago?
Mientras duela no eternamente.
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