
La niña sentada a su lado se lo decía constantemente, se lo decía porque era lo único que sabía decir, lo único que las palabras le contaban, se lo decía mientras hablaban de confites y de fabulas, se lo decía mientras perseguía hormigas atentamente, se lo decía siempre, no era un secreto, ella siempre lo decía.
Se lo decía porque los niños solo hablan de éste modo y aquello era el amor puro y sincero que una niña le regalo a su caballero.
Se lo dijo desde el primer hasta el último día que en clases se sentaron lado a lado y que hubo un chiste con risa cómplice entre los cambios de cuaderno, entre los regaños, entre otros niños, se lo dijo hasta el día que como siempre y como se espera, hubo un viaje, muchos años y un silencio.
Esa niña se lo dijo, se lo dijo cuando su adulta encontró a su adulto, se lo dijo. Pero el adulto, como todo adulto, no fue de goma, no fue de dulce, no fue de hormiga, no fue de complicidad, no dijo nada, no se lo dijo.
daf.
La imagen es de aqui
2 comentarios:
HEYYY!! DEMASIADO BUENO! COMO TODO LO Q LE HE LEIDO!!!! :) !!
Ja ja ja, la delató ese, "demasiado",
G-R-A-C-I-A-S
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