

Que nadie ofenda mi corazón,
ni a la tierra que alimentó mi estomago,
que cubrió mis pies,
que bañó mi sangre.
Que a pesar del mercadeo y
de la venta de postales con pericos,
esta no es la nación más feliz del mundo,
ni la Suiza de Centro América,
ni paraíso de ningún tipo,
ni utopía estúpida ni concepto vacío.
Acá el manifestante es "Chancleta",
el que pide igualdad, "pecador",
acá "los periodista no mienten",
y los libros de "educación sexual" los escribe la iglesia.
Los traspasos de poderes (que sospecho yo, de traspaso hay poco o nada),
son espectáculos de baile,
números del parque de diversiones,
donde se exalta el poder de las minorías
y tras bambalinas se patea al pueblo (literalmente).
Esta es la tierra,
que disfruta de su primera mujer presidenta,
pero que a mi madre, a mis abuelas,
a mis hermanas y a mis hijas (las que tendré),
no las representa, ellas son otro tipo de mujeres!
Ellas son justas, son crudas, ellas sí son ¡honestas!
Costa Rica es la tierra fresca en la que sus dirigentes
al levantarse una mañana,
la gritan feliz, mientras amordazan
golpean, intimidan y amenazan a quienes se ofenden con tal farsa.
daf.
2 comentarios:
De la línea 11 a la 14: Realista, descriptivo como quitarse la mordaza. Lo que sigue es simplemente el respiro con ganas de no seguir inhalando el mismo "aire puro" que venden tras un logo de ecología elevada a la trigésima potencia. Argumentos para levantarse "más feliz" porque siempre "avanzamos" mmmm... esos argumentos con toda seguridad no abundan.
Saludos
Alejo.
Gracias Alejo.
Cuándo "uno" se está ahogando instintivamente trata de respirar.
Los saludos son míos para vos.
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