
Luego, ayer, que pensaba, me dije, que irremediablemente yo te amaba mucho y que ese vino que brota de vos, me gusta (claro, como todas las cosas que nos restringen, me gusta y mucho) y que yo podría, por el resto de lo que sea que me toque vivir, olvidarme de la tierra que me parió y desterrar de mi las manos que me formaron, desembarazarme de toda una vida pasada y quedar huérfana en este mundo de todo y de nada y empezar a ser naturalmente yo y solo yo y matarlo a todo, incluso matar a Dios, porque me gusta tu tierra y tu mundo, en el que no existe tierra y mucho menos un mundo y mucho menos un Dios.
Y que yo debería ser valiente, mala y maldita para alimentarme de razones y verdades menos falsas que las mías, ser valiente para saber y para conocer.Yo quisiera tener el valor para entrar a vivir donde vives, yo quisiera tener la mano negra, obscura, fría y dura para matarlo todo y a todos y sentirme libre y sentirme como tus manos.
Yo quisiera ser valiente para ver tus ojos mientras termina mi vida, ¡que perfecta vida hacia la muerte!
(imagen : Ismael T.G.)
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